Fue una vez en Hollywood… ¿Qué esta sucediendo en la academia?

Los premios Oscar fueron por muchos años el sitio predilecto para ver consagrarse a actores, directores, sonidistas y cinefotógrafos que formaban parte de la élite Hollywoodense. Sin embargo, desde hace tiempo han sido incluidos miembros de otros países, estableciéndose un fenómeno de diversidad que refleja un cambio sustancial en el discurso de la industria más poderosa del cine en América y gran parte del mundo.

 

Los discursos contra la descriminación, las luchas sociales y el cambio climático que han predominado durante los últimos tres años en los ganadores de la estatuilla, hablan abiertamente de un llamado a la unificación, la lucha por la igualdad y la diversidad social.

 

Se trata de un discurso totalmente opuesto y que hace frente a los discursos que el gobierno norteamericano emite día con día para buscar la separación racial y el endurecimiento de las políticas migratorias, la intolerancia social y el nulo interés por las situaciones ecológicas de alarma global.

Por ello, el que la nueva y magnífica cinta de culto Parasite (Parásitos) resultara ganadora, no sólo representa la competencia increíble que se dio a nivel global en actuación, producción y dirección de cine, donde las problemáticas globales fueron el eje rector de cada una de las cintas nominadas, sino que también refleja la preocupación de los miembros de la academia por abrirse a la internacionalización de un cine que permita conocer realidades más globales e integrales que los discursos que las grandes hegemonías políticas norteamericanas y Hollywood se encargaron de construir en el pasado.

 

Por su parte, la participación de Once upon a time in Hollywood (Hubo una vez en Hollywood) en los Oscar fue fundamental. Esta cinta de ritmo (casi) perfecto fue escrita durante 5 años por el afamado y multipremiado director miembro de la Academia, Quentin Tarantino.

Tarantino recrea en su cinta a la industria Hollywoodense y las historias alrededor de ésta, tomando elementos del presente y del pasado, agregándole cientos de referencias a películas, mismas que manipula y utiliza para crear una nueva versión de los hechos, fantasiosa, cruda y sangrienta (como Tarantino nos tiene acostrumbrados), cambiando a través del cine la historia de Hollywood, en una especie de final feliz de la industria y los actores norteamericanos.

Con un cast increíble en el que participan dos íconos de la industria norteamericana como lo son Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, y que además hacen una actuación destacadísima (por no decir magnífica), la cinta recrea un sin límite de anéctodas, historias y escenas reales, tomando anuncios, series y películas como The Great Escape o un capítulo de la serie The FBI, donde DiCaprio es insertado digitalmente, sustituyendo a los personajes reales.

El nombre de la película es un homenaje a Sergio Leone, quien dirigio Once upon a time in America (1984) y Once upon a time in the west (1969), y es también un homenaje a íconos globales Hollywodenses como Bruce Lee, Steve McQueen y Jay Sebring, y por supuesto lo más importante de todo, la trama incluye acciones y diálogos reales como el famoso “Soy el diablo y vine a hacer cosas del diablo”, relacionado con Charles Manson en el lamentable y terrible asesinato de Sharon Tate (interpretada fabulosamente por Margot Robbie), esposa de Roman Polansky.

Tarantino desarrolla suavemente la relación de Polansky y Tate, al darse el lujo de colocar el libro Tess of the D´Urberville en un guiño a la historia que cuenta que la última vez que se vio a la pareja, Sharon le dio el texto a su esposo sugiriéndole emocionada la realización de una adaptación, la cual años después de su fallecimiento, Polansky realizó en 1979 en la cinta tiutlada Tess.

Así, el cine en los grandes circuitos este año rosó entre lo melancólico de Hubo una vez en Hollywood, y la preocupación por llevarnos a hablar de temas de afectación global como en Parásitos, propiciando un deseo de cambio del pasado por un mejor futuro.

Esperemos que la Academia, al igual que en los discursos de sus premiados, siga fomentando un cine que continúe con la voz de la diversidad y la responsabilidad global, y que este año cuando se le otorgó el premio a mejor película a una cinta que nada tiene que ver con la industria occidental (aceptando una posible derrota), los vuelva más fuertes en pro de la mejora y diversificación de la cultura visual cinematográfica, marcando el inicio o en su caso consolidación (como se prefiera ver) de una nueva manera de crear cine.

 

Edición a la nota escrita por el Lic. en Historia de Arte, Luis Armando Cortés, y publicada el 19 de Febrero de 2020 en el semanario eléctrónico A los 4 Vientos

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