Vive en la alegría

Buda dice:

Vive en la alegría, en el amor, aún entre quienes odian.

Vive en la alegría, en la salud, aún entre los afligidos.

Vive en la alegría, en la paz, aún entre los atribulados.

Vive en la alegría, sin posesiones, como los luminosos.

El vencedor siembra el odio porque el perdedor sufre;

abandona la victoria y la derrota y encuentra la alegría.

 

Ahora profundizaremos en estos dichos de Buda Gautama. Era una de las personas más alegres que hayan existido jamás. Con ellos lograremos una extraordinaria comprensión del corazón de este iluminado. Reflexionemos sobre ellos…

Buda dice: Vive en la alegría, en el amor, aún entre quienes odian. La alegría es la palabra clave de estos versos. ¿Pero qué es la alegría? Es un estado de trascendencia. Es un estado de completa paz, completo equilibrio. Tan silencioso y tan vivo, que el silencio es una canción, y la canción, el silencio.

La alegría es para siempre. No procede de fuera y, por consiguiente, no te la pueden quitar desde fuera.

La alegría surge dentro. No tiene nada qué ver con el exterior. No la causan los demás, no la causa nada de allá afuera. Es el fluir espontáneo de la propia energía que eres y que tienes.

Por eso, si tu energía está estancada no hay alegría. Pero cuando tu energía fluye, se mueve, se convierte en un río, la alegría es inmensa, sin otra razón, simplemente porque estás fluyendo, estás vivo. En tu corazón brota una canción, brota un gran éxtasis.

La alegría es tu naturaleza intrínseca. Eres tú en tu totalidad, fluyendo. Cuando fluyes hacia el mar, esa es la alegría. En cambio, cuando tu vida es una charca estancada, te estás muriendo. No te mueves hacia ninguna parte, ni hacia el mar, ni hacia la esperanza. Pero cuando fluyes, el mar se aproxima a cada momento, y cuanto más se acerca el río, más danza hay, más éxtasis.

Tu conciencia es un río. Buda la llama “el continuo”. Es una continuidad, una continuidad eterna, un flujo eterno; como un loto abriéndose, como un amanecer, algo ocurre constantemente.

Buda dice: Vive en la alegría, vive en tu naturaleza más íntima, con absoluta certeza de lo que verdaderamente eres, pura energía que fluye constantemente.

No intentes vivir según las ideas de otros, sé tú mismo, tu verdadera naturaleza, y brotará tu alegría, manará en tu interior. Cuando se cuida un árbol amorosamente, un día florece de forma natural. Lo mismo ocurre contigo. Cuídate amorosamente. Profundiza en ti. En tu verdadera naturaleza. No explores nada más el mundo. Explora tu naturaleza.

Buda dice: Vive en la alegría, vive en el amor. Y quien vive en la alegría, naturalmente vive en el amor. El amor es la fragancia de la flor de la alegría. Dentro del amor hay alegría, no puedes contenerla. Hay tanta que resulta imposible ser mezquino con ella. La alegría se comparte de manera natural. Al compartirla te descargas, pero también brotan nuevas fuentes, nuevos manantiales en tu interior.

Compartir esa alegría es el amor. Por tanto, hay que recordar una cosa: que no se puede amar a menos que se haya alcanzado la alegría.

A menos que tengas alegría para dar, no puedes amar porque no tienes nada que dar, eres como un mendigo. En primer lugar tienes que ser como el hijo de un Rey. Y eso es lo que eres. Y la alegría es tu herencia. Y es infinita.

Cuando irradias alegría compartes tu herencia, dejas de ocultarla, dejas de ser tacaño con ella, y florece al viento, en medio de la lluvia, al sol. Cuando liberas tu esplendor aprisionado, cuando tu misterio se convierte en un fenómeno abierto, cuando vibra y palpita a tu alrededor, cuando está en tu aliento, en los latidos de tu corazón, entonces puedes amar.

Entonces si tocas polvo, ese polvo se transforma en lo divino. Cualquier cosa que toques se transforma en oro. Los guijarros corrientes en tus manos se convertirán en diamantes, en esmeraldas. Los guijarros corrientes y las personas a las que toques dejarán de ser corrientes.

Quien ha alcanzado la alegría se convierte en fuente de grandes transformaciones. Se ha encendido su llama, y puede ayudar a otros a encenderla, pues se pueden encender las llamas al aproximarse a quien arde de alegría. Al acercarse, la llama te toca y ya no vuelves a ser el mismo. El amor únicamente es posible cuando tu llama está encendida. Enciende tu llama y ya no volverás a ser el mismo, ni tú ni los demás a quienes toques.

PRIMERA DE TRES PARTES.

Meditación basada en “Vive en la alegría”, Lao Tse, en Youtube: 

https://www.youtube.com/watch?v=0jTY-Y7azDw&t=561s

Editada para la columna BITÁCORA ESPIRITUAL, por Alma Delia Martínez Cobián. 

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