Resucitar nuestra conciencia del bien

La Pascua de Resurrección nos muestra a todos que la bondad y la vida nunca mueren…

 

DIARIO CONFORTADOR
Primeros auxilios espirituales en tiempos de cuarentena.

 

“Cristo Jesús venció la muerte casi al término de su experiencia humana de sanar y redimir a la humanidad por medio de sus palabras y obras. La relevancia de este hecho se relaciona hoy con nuestro anhelo natural de elevarnos y salir de la desesperanza hacia un estado de paz y salvación.

 

El acontecimiento incomparable de Jesús toca los corazones humanos con la presencia poderosa del Cristo, la Verdad; la Palabra viviente e intemporal de Dios que viene a cada uno de nosotros.

Esta presencia práctica y activa del Cristo en cada uno de nosotros, nos despierta a la verdad espiritual de nuestro ser —nuestra semejanza divina— y hace que la resurrección tenga relevancia sobre los problemas que tenemos a diario en esta época tan difícil.

El triunfo de Jesús mostró a toda la humanidad lo que significa vencer condiciones materiales insuperables. Mostró que las experiencias por las que pasamos no cambian nuestro ser real y verdadero.

En otras palabras, la resurrección de Jesús nos dice que la vida y la bondad son inmortales. La muerte no tiene la última palabra.

Así que surge la pregunta: ¿Cómo podemos redimir, superar o sanar las cosas terribles o difíciles que ocurren en nuestra propia vida? Jesús hizo la demostración suprema de lo que nosotros podemos hacer poco a poco en nuestra vida hoy.

En una era materialista, tal vez parezca difícil comprender y aceptar cómo alguien puede recuperarse de lo que para nosotros parece ser un suceso irreversible, tal como la muerte. No obstante, muchos de nosotros resucitamos un sentimiento de esperanza después de desesperarnos por la situación del mundo. O bien, resucitamos un sentido de propósito cuando un cambio lleva la vida en una dirección inesperada.

Creer en la inmortalidad es ver vida y esperanza donde enfrentamos muerte y finalización, esto lo que la experiencia de Jesús mostró a sus seguidores. Él prometió y probó que  incluso en el lugar más bajo y oscuro aún hay belleza, luz, libertad y triunfo.

El ejemplo de Jesús nos invita a buscar una realidad más profunda de la que se manifiesta en la superficie física de la vida. Cuando consideramos que la consciencia divina —una sola Mente infinita— es la realidad fundamental, en vez de la materia, encontramos posibilidades donde aparentemente no parece existir ninguna.

Cuando ocurre algo para desequilibrarnos, puede cambiarnos la vida el escuchar en silencio las ideas regeneradoras y edificantes de esta fuente que es la Mente divina, como en un santuario, así como estuvo Jesús en la tumba tres días.

Escuchar las ideas provenientes de la Mente infinita, Dios, transforma nuestra propia expresión de la consciencia y resucita lo que no puede morir, es decir, el sentido espiritual de la existencia. Nos elevamos de la creencia de que la esperanza ha muerto cuando sabemos y sentimos que la infinita sabiduría del Todopoderoso así como la omnipresencia de Su Amor divino, nos sacan de la desesperación hacia posibilidades ilimitadas.

En la página 593 del libro Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, escrito por Mary Baker Eddy, la Fundadora de la Ciencia Cristiana, da esta definición de resurrección: “Espiritualización del pensamiento; una idea nueva y más elevada de la inmortalidad, o existencia espiritual; la creencia material cediendo ante la comprensión espiritual”. Esto nos invita a resucitar a diario un sentido de vida abundante donde parece haber escasez y limitación, y recurrir a Dios como la fuente divina en cada aspecto de la vida.

Antes de resucitar a Lázaro, Cristo Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás” (Juan 11:25, 26, NTV).

La gloria de la resurrección es despertar a un sentido activo y vibrante de la vida, una vida que no conoce la muerte; donde la esperanza, la bondad, la honestidad, la inocencia o la justicia no mueren. Este despertar resucita en nuestra vida diaria la percepción consciente de que el Cristo trae mensajes acerca de la bondad espiritual, allí mismo donde el mal argumentaría que es real; del amor y el afecto, allí mismo donde la desunión y el aislamiento intentarían convencernos de que la vida es sombría.

La verdad fundamental de la belleza, la vitalidad y el compromiso con la vida tiene una base espiritual. Esta comprensión brinda un sentido más completo y expansivo de lo que es la vida, y nos permite relacionarnos con ella desde la base de la alegría y el amor abundantes y desinteresados.

La Pascua celebra las sanadoras posibilidades de la resurrección cualquier sea el bien que a nosotros nos parece dormido. Cuando aceptamos la consciencia perfecta del Amor que Jesús vino a enseñar, se transforma en una promesa de la vida en constante expansión y la resurrección de la consciencia espiritual, un paso iluminado a la vez.”

 

Estas son las lecciones fundamentales que se pueden aprehender en esta lectura:

 

  1. Cristo es una presencia práctica y activa en cada uno de nosotros; es la Palabra viviente e intemporal de Dios que nos recuerda la Verdad.
  2. La verdad espiritual de nuestro ser es nuestra semejanza divina, es decir, la verdad es que somos imagen y semejanza de Dios.
  3. Por eso es por lo que las temporales experiencias por las que pasamos no cambian nuestro ser real y verdadero –que es eterno–.
  4. Por esto también, la vida y la bondad son inmortales.
  5. Creer en la inmortalidad –en otras palabras, creer en lo que verdaderamente somos– es ver vida y esperanza donde enfrentamos muerte y finalización –es decir, en lo corporal y lo material–.
  6. Incluso en el lugar más bajo y oscuro aún hay luz, libertad, belleza y triunfo, pues la luz y todo lo luminoso de la luz es lo eterno, lo verdadero, lo real.
  7. La consciencia divina —una sola Mente infinita— es la realidad fundamental, en vez de la materia.
  8. Escuchar las ideas provenientes de la Mente infinita, Dios, transforma nuestra propia expresión de la consciencia y resucita lo que no puede morir, es decir, el sentido espiritual de la existencia –nuestra conciencia de lo que somos verdaderamente–.
  9. La infinita sabiduría del Todopoderoso así como la omnipresencia de Su Amor divino, nos sacan de la desesperación hacia posibilidades ilimitadas; de esta manera nos elevamos de la creencia de que la esperanza ha muerto.
  10. Inmortalidad significa estar conscientes de nuestra existencia espiritual, estar conscientes de que somos seres espirituales, en lugar de corpóreos.
  11. Resucitar es espiritualizar nuestro pensamiento, mediante lo cual podemos lograr que la materia ceda ante lo espiritual.
  12. La vida, la vida verdadera, la vida eterna de nuestro ser eterno, de nuestro ser verdadero, no conoce la muerte.
  13. Allí mismo donde el mal argumentaría que es real, el Cristo trae mensajes acerca de la bondad espiritual: únicamente lo amoroso, lo bondadoso, lo armonioso es eterno y por lo tanto real.

 

Finalmente, lo espiritual es la base para poder vivir toda la belleza y la bondad de la vida aquí en nuestro mundo, es la base para poder resucitar cualquiera de los bienes que a nosotros nos parezcan dormidos.

 

Acepto la resurrección en mí

Acepto la resurrección de mi consciencia espiritual

Acepto la resurrección de mi consciencia de lo que verdaderamente soy:

imagen y semejanza de Dios

tan invulnerable y tan eterna como Él

puro amor puro

pura energía pura, pura energía vital, pura vitalidad, pura vida,

igual que todos y junto con todos

 

Esta es la verdad

la eterna verdad

la amorosa verdad

que acepto

contenta y agradecida.

 

Alma Delia Martínez Cobián. Miércoles 15 de Abril de 2020. CDMX, durante la cuarentena sanitaria mundial.

* Los 16 primeros párrafos que aparecen entre comillas son un extracto y edición al artículo escrito por Larissa Snorek, y publicado en el número de Abril de 2020 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana (click aquí para leer el artículo completo).

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *