Reglas para tomar decisiones verdaderamente correctas

El mayor problema que tienes ahora es que todavía decides primero lo que vas a hacer, y luego decides preguntar qué es lo que debes hacer.

Hay ciertas reglas mediante las cuales esto se puede evitar. Aquí se te explican a detalle… 

 

Tomar decisiones es un proceso continuo, pero no siempre te das cuenta de cuándo las estás tomando. Mas con un poco de práctica con aquellas de las que ya eres consciente, comienza a establecerse un patrón que te ayudará con las demás.

No es con­veniente que te preocupes por cada paso que tengas que dar. Si adoptas una perspectiva correcta al despertar, habrás ganado ya una gran ventaja. Mas si experimentas gran resistencia y ves que tu resolución flaquea, es que todavía no estás listo.

No luches contra ti mismo. Piensa más bien en la clase de día que te gustaría tener, y dite a ti mismo que hay una manera muy fácil de que este mismo día pueda transcurrir así. Trata entonces una vez más de tener la clase de día que deseas.

Este enfoque comienza con la siguiente declaración:

Hoy no tomaré ninguna decisión por mi cuenta.

Esto quiere decir que estás eligiendo no ser el juez de lo que se debe hacer. Pero quiere decir también que no juzgarás aquellas situaciones en las que te veas llamado a tomar una decisión.

Si juzgas esas situaciones que se te presenten, habrás establecido las reglas que determinan cómo debes reaccionar ante ellas. Y así, una reacción diferente no haría sino causarte confusión, incertidumbre y temor.

El mayor problema que tienes ahora es que todavía decides primero lo que vas a hacer, y luego decides preguntar qué es lo que debes hacer. Y es posible que la respuesta que oigas no resuelva el problema tal como lo percibiste inicialmente.

Esto conduce al temor porque contradice tu percepción del problema, de modo que te sientes atacado, y, por ende, furioso.

Hay ciertas reglas mediante las cuales esto se puede evitar. Pero es inevitable que ocurra al prin­cipio, mientras aún estás aprendiendo a escuchar.

Siempre que te acuerdes de ello a lo largo del día y dispon­gas de un momento de calma para reflexionar, repítete a ti mismo nuevamente la clase de día que te gustaría tener, los sentimientos que deseas abrigar, las cosas que quieres que te sucedan así como lo que quieres experimentar, y di:

Si no tomo ninguna decisión por mi cuenta, ésa es la clase de día que se me concederá.

Si practicas estos dos procedimientos debidamente, ello te ayu­dará a dejarte guiar sin temor, pues no permitirá que primero surja la oposición, para luego convertirse en un problema de por sí.

Mas habrá ocasiones en las que ya habrás juzgado de ante­mano.

En esos casos la respuesta suscitará un ataque, a no ser que rectifiques tu mente de inmediato para que sólo desee una respuesta efectiva. Ten por seguro que eso es lo que ha sucedido si no estás dispuesto a detenerte por un momento y pedir que se te dé la respuesta.

Ello quiere decir que ya has tomado una decisión por tu cuenta y que no puedes ver ni siquiera cuál fue el problema para el que solicitaste una respuesta.

Necesitas ahora un rápido reconstituyente antes de volver a pre­guntar.

* Si deseas saber cuál es ese reconstituyente, visita la Página de Facebook Un Curso de Milagros diario. Ahí se comparte diariamente la Lección Teórica, junto con el Ejercicio del día de UN CURSO DE MILAGROS, libro del que fue extraído el presente texto. Este libro proporciona entrenamiento mental en psicología espiritual o espiritualidad práctica, y es editado por la Fundación para la Paz Interna.

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