Por qué el “Proceso de Colapso Cuántico” ayuda a recuperar la salud

En esta entrevista con el Dr. John Demartini, quiropráctico, investigador y autor del conocido libro “El efecto gratitud”, explica por qué esta técnica diseñada por él -y que involucra fundamentalmente el amor y el dar gracias- ayuda a restablecer el equilibrio natural del ser.

Afirma que este metódo “ayuda a realizar saltos cuánticos de conciencia en tiempo cuántico. Lo que podía tardar semanas, meses e incluso años, puede resolverse ahora en unas cuantas horas”.

 

El proceso de colapso cuántico es una poderosa metodología para la transformación personal. En la entrevista que publicamos a continuación, su creador, el Dr. John Demartini, afirma que “el resultado de este método para reducir tensiones, resolver conflictos y abrir el corazón está más que probado.

Es un medio seguro y eficaz para transformar cualquier forma de tensión o conflicto en estado de amor y gratitud. Ayuda a realizar saltos cuánticos de conciencia en tiempo cuántico. Lo que podía tardar semanas, meses e incluso años, puede resolverse ahora en unas cuantas horas”.

Demartini, quien es autor de los Best Sellers “Dar gracias a la vida” y “El efecto Gratitud”, alcanzó reconocimiento mundial, luego de haber participado en la exitosa película-documental “EL SECRETO”, junto con muchos otros promotores de la “espiritualidad cuántica”, es decir, la aplicación de los nuevos descubrimientos científicos dentro de la llamada Física Cuántica, en la demostración de las leyes espirituales que rigen al Universo y nuestra vida en él.

Aquí un extracto y síntesis de la Entrevista… 

 

Cuando usted define su proceso de colapso cuántico como una forma segura y eficaz para transformar cualquier forma de tensión o conflicto en estado de amor y gratitud ¿a qué denomina usted “cualquier forma de tensión o conflicto”?

Yo definiría el estrés como el resultado de una polarización: un tipo de exageración, pero también una forma de minimización de lo que realmente es la vida, que siempre se encuentra en el centro. Naturalmente, mientras estemos colocados en ambos extremos, no podremos disfrutar del equilibrio que se encuentra únicamente en el centro.

Para poner un ejemplo de lo que es el estrés y por qué se provoca, el otro día, en Australia, trabajé en el caso de una chica de diecinueve años, cuyos padres, aunque estaban separados, estaban de acuerdo en que su hija no debía cumplir su deseo de viajar a Estados Unidos. Ellos no querían que fuera, ya que estaban preocupados por el tema del terrorismo y otras cuestiones, pero ella quería ir porque representaba una oportunidad de cumplir un anhelo.

Ellos creían que ella necesitaba ayuda, que no tenía una actitud constructiva ante la vida y que estaba malgastándola. Ambos deseaban un cambio en su actitud. Ella, por su parte, exageraba sobre la represión a la que sus padres la tenían sometida supuestamente “todo el tiempo”, y por otro lado minimizaba el hecho de que en realidad estaban demostrándole cuánto se preocupaban por ella y cuánto la querían.

Por lo tanto, estaba sufriendo estrés debido a la polarización exageración-minimización, pero también por la situación conflictiva de ir en contra de los que ama, sus padres, o ir en contra de su sueño de ir a Estados Unidos.

¿Entonces cómo se puede utilizar su proceso de colapso cuántico en este caso, o en casos extremos de estrés como puede ser la violencia doméstica o las secuelas que deja un atentado terrorista en el seno de una familia por la pérdida de un ser querido?

De acuerdo con el concepto del proceso de colapso cuántico, en cada uno de los acontecimientos siempre existen dos lados que forman un todo.

El proceso está diseñado con una serie de preguntas que ayudan a la persona que está sufriendo estrés a encontrar el otro lado; una vez respondidas las preguntas se encuentra el equilibrio de la situación y el estrés se disuelve.

El resultado es una percepción equilibrada de aquello que antes se percibía como un desorden o desequilibrio… como una exageración y/o una minimización. Cuando los aspectos positivos y negativos de un evento se encuentran perfectamente equilibrados, el corazón humano se abre para mostrar gratitud y amor, y la mente funciona de forma clara y segura.

Este es el primer paso del proceso de colapso cuántico: en primer lugar, deberán encontrar los aspectos positivos que equilibren a los negativos, y para ello deberán ver su propio reflejo en todo lo que miren.

Un ejemplo lo podemos encontrar en el atentado ocurrido en Estados Unidos en septiembre del 2000. En Nueva York, el índice total de muertes a fines de ese mes, y en los dos meses siguientes, fue en realidad inferior a la media real de esos dos meses, porque aunque la muerte haya estado presente de algunas formas, también se redujo en otras.

En verdad lo que existe siempre es el equilibrio, simplemente tenemos que mirar. Si solamente vemos muertes y no vemos las vidas salvadas de otras formas, nos volvemos emocionalmente reactivos y esto nos provoca estrés.

No obstante, si somos capaces de ver ambos lados de manera perfectamente equilibrada –la muerte y las vidas salvadas– experimentaremos lo que se denomina transformación.

Usted también dice que su metodología permite dar saltos cuánticos de conciencia en tiempo cuántico. ¿Qué es un salto cuántico de conciencia?

La mejor forma de describirlo es con lo que se denomina Quantum non-locality que, en la física cuántica, indica que si se tiene una partícula cargada, sin importar de qué partícula cargada se trate, ésta se verá afectada siempre que se altere su opuesto.

Por este fenómeno cuántico, si tienes un electrón y lo alteras, el positrón cambia al mismo tiempo, independientemente del lugar del universo donde se encuentre. Por consiguiente, si cambiamos nuestra perspectiva, cambia nuestra realidad.

El proceso de colapso cuántico ha sido probado en miles de ocasiones, observando que las personas que cambian su perspectiva, también logran cambiar su entorno.

Y cuando experimentamos una transformación en nuestras conciencias, ésta tiene lugar en el mismo estado de quantum, es decir, en el universo cuántico y, por lo tanto, se produce en nada de tiempo, es prácticamente instantáneo o, en otras palabras, se produce en un tiempo cuántico.

De esta manera, los conflictos que podían tardar semanas, meses e incluso años, pueden resolverse ahora en unas cuantas horas.

¿Cómo define usted una emoción? ¿El amor y la gratitud son dos emociones?

Muchas personas definen el amor como una emoción, pero yo no estoy de acuerdo.

Para mí, la gratitud es una percepción perfectamente equilibrada, ya que cuando vemos las cosas en perfecto equilibrio, vemos todo en su lugar y cuando esto sucede nos sentimos agradecidos.

Entonces, la gratitud actúa  como la llave para abrir la puerta de nuestro verdadero corazón, no el físico sino el espiritual, que es donde reside el verdadero Amor, con mayúscula, que es el único que es incondicional.

En síntesis, la gratitud es el sentimiento de nuestro verdadero corazón, cuando tenemos la mente en perfecto equilibrio. Por esa razón, yo no la denomino emoción, sino sentimiento, que es algo que tiene lugar cuando se tiene la mente en perfecto equilibrio, mientras que lo que sucede cuando no se está equilibrado, es lo que yo denomino emoción.

¿Existen distintos estados de gratitud?

No creo que existan formas diferentes de gratitud, pero creo que se puede sentir gratitud por cosas diferentes. Puedes sentirla hacia personas, lugares, cosas, ideas, acontecimientos de la vida.

No obstante la esencia de la gratitud en una experiencia espiritual o divina, que se produce en nuestro interior y que es común a todos los seres humanos.

Einstein decía: “Si Dios es omnipotente, entonces cada ocurrencia, incluso cada acción humana, cada pensamiento humano, y cada sentimiento y aspiración es también Su Trabajo”. ¿Cómo se explica el libre albedrío si todo lo que ocurre es voluntad divina? 

Yo lo que digo es que más allá de lo que parezca a nuestros sentidos, en realidad todo forma parte del Orden Divino o la Voluntad Divina, que siempre es perfecta, porque siempre es equilibrada y por lo tanto, armoniosa.

Precisamente esa armonía es la que deseamos, es decir, es nuestra voluntad. Por lo tanto, nuestra voluntad humana es en realidad parte de la Voluntad Divina, aunque creamos que está separada... y el momento en que la voluntad humana y la Voluntad Divina se encuentran, nos sentimos agraciados, sentimos gratitud por la vida.

El libre albedrío, entonces, es la libertad que tenemos para decidir cuándo volveremos a re-unir conscientemente nuestra voluntad humana con esa Voluntad Divina que es perfectamente armoniosa y armonizante.

En sus libros usted dice que la calidad de nuestra vida depende de la calidad de las preguntas que nos hacemos. ¿A qué tipo de preguntas se refiere?

La mayoría de las personas manifiestan que cuando se produce un acontecimiento que perciben como traumático, su primera reacción es preguntarse ¿Por qué me ha sucedido esto a mí?, en lugar de preguntar: ¿Cuáles son los beneficios que me puede reportar esto?, y ¿dónde está el evento opuesto que está produciéndose simultáneamente en este momento?

Si las personas se hacen estas dos preguntas, la percepción traumática de ese evento desaparece. Si no lo hacen así, el trauma gobernará sus vidas.

Por tanto, lo que yo hago es hacer preguntas de calidad a las personas, para que equilibren sus mentes y les hagan sentirse agradecidos con la vida, extrayendo el significado benéfico, constructivo, amoroso de cada acontecimiento en su vida, en su mundo, en este Universo armoniosamente equilibrado del que todos formamos parte.

 

Edición a la Entrevista publicada por Enrique Fabeiro en naturalrevista.com

 

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