Pequeña con deformaciones quiere poder asistir a la escuela como cualquier niño “normal”

Se llama Alondrita, vive en Tijuana, y es la niña más valiente que conozco… Ha superado más de 10 operaciones de reconstrucción facial por su condición de hidrocefalia controlada con una válvula de derivación de líquido cefalorraquídeo, que le ha provocado labio leporino con paladar hendido y otras deformaciones.
Todo esto ha limitado el desarrollo de su niñez a hospitales, atenciones médicas y una infinidad de cuidados especiales que con muchas carencias económicas sus papis han enfrentado con gallardía para darle la mejor atención posible…
Paciente consentida y muy querida en el Hospital de las Californias por su dulzura y encanto, ninguno de estos difíciles retos que ha vivido en sus cortos 10 años de vida, le ha quitado su deseo de superación, de manera autodidacta. Con la ayuda de sus papis aprendió a leer y escribir, siendo una ávida lectora de historietas de Disney.
Con gran destreza a pesar de la deformación que también tiene en sus pies, hoy día corre sin parar. No hay reto ni obstáculo que no haya superado. 

Hoy Alondrita enfrenta el reto más complejo y difícil de entender: la discriminación. Y qué peor cuando ni siquiera es de los demás niños de su edad, sino de las propias autoridades educativas.

Su más grande ilusión es ir a la escuela, y su cuestionamiento más desgarrador es por qué no puede ponerse un uniforme y jugar con los demás niños “normales”.

El caso de Alondra recuerda el de Auggie Pullman, el niño de la película “Extraordinario”… Desafortunadamente acá no se trata de ficción pero, ¿logrará esta historia de la vida real tener el mismo final feliz?… Entre todos podemos colaborar para ello.

Si quieres unirte, escribe un SÍ QUIERO APOYAR, ¿CÓMO PUEDO HACERLO? en la sección de Comentarios que aparece hasta el final.

Platicando con sus papás me expresaban que su condición médica ya no es impedimento alguno para poder acudir a una escuela normal porque está totalmente estable y en buen estado, y sus capacidades mentales y de raciocinio están en perfectas condiciones, pero como su educación ha sido en casa por ellos mismos, no está actualizada en materias que se deben llevar desde preescolar y los primeros años de primaria. 

Con este interés de que Alondrita tenga las mismas oportunidades de acceso a una educación, la Sra. Reyna, mamá de Alondrita, empezó a visitar desde enero escuelas de las llamadas especiales para niños con discapacidades, pero precisamente como la niña no tiene problemas de retraso intelectual, no la recibieron.
Luego empezó a buscar en las escuelas alrededor de su casa en la Colonia Terrazas del Valle (La Morita, Ejido Rojo Gómez, Lomas del Valle y otras) procurando aceptaran inscribir a la niña.
Lo más que pudo conseguir fue que en una de esas escuelas le hicieran un examen de colocación que dio como resultado que está apta para empezar a cursar tercer grado, pero ya cuando la directora de la escuela pidió que la niña se quitara el parche que usa en el lado que no tiene ojo, de manera cruel y despiadada le dijo que no podía aceptarla, que sería mucho problema tenerla ahí y que mejor le buscara una escuela especial o particular, a lo que la mamá de Alondra le dijo iría a la SEP a pedir ayuda, recibiendo de la directora un “haga lo que quiera”, con un tono burlón, a decir de la propia mamá. 

No es interés de esta publicación exhibir a ningún maestro, director o directora, de hecho omito por respeto (que no debería hacerlo ante tanta crueldad) nombres de escuelas visitadas e inclusive los nombre de las personas que se negaron a dar esta anhelada oportunidad a Alondrita.

El único interés de esta publicación es que llegue a alguien que tenga en sus manos el poder de hacer justicia y dar a esta niña el derecho que todos tenemos.

Es claro que muchos dirán que es por su propio bien ir a una escuela especial, que será objeto de burlas y señalamientos, pero como bien dicen sus papis: “tarde o temprano tiene que enfrentar su condición y qué mejor que en este momento cuando es su deseo hacerlo; nosotros nos sentimos orgullosos de nuestra hija y la apoyaremos en contra de quien sea”

No omito precisar para los heaters de siempre que los papás de Alondra me hablaron para pedirme hiciera esta DENUNCIA y que publicara su fotografía. Tengo el gusto de conocer a Alondra desde que tenía 2 años y ser testigo de las dificultades que ha vivido, tengo muchas anécdotas con ella, que por tratarse de algo muy personal nunca compartí en redes sociales, hasta hoy día que me piden hacer público este vergonzoso caso de discriminación. 

Por si esta publicación llegara a ser leída por alguien con el poder de cambiar esta situación, dejo el nombre de la mamá de Alondra y su teléfono: Sra. Reyna Salinas Gonzales 664-657-2209

 

* Nota y foto de Jorge Tsutsumi, publicadas originalmente en Facebook y retomadas aquí en nuestro semanario, con autorización suya.

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