Motivos fundados para mantener la calma ante el Coronavirus

Aquí te presentamos 10 BUENAS NOTICIAS sobre la epidemia (proporcionadas por un especialista en Microbiología)…

Efectivamente se ha expandido muy rápidamente, pero NO ES MÁS PREOCUPANTE QUE EL VIRUS DE LA GRIPE, aseguran los expertos.

Es más preocupante el virus del pánico que surge de la desinformación.

 

 

El miedo nunca fue un buen consejero y menos aún cuando es injustificado. El nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad conocida como COVID-19, se ha expandido muy rápidamente por todo el mundo y en Europa hay un brote bastante amplio en Italia. Sin embargo, los profesionales sanitarios repiten una y otra vez que no hay motivos para una alarma social. Y sigue siendo válida la afirmación de que el nuevo coronavirus no es más preocupante que el virus de la gripe.

 

Javier Arranz, portavoz del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), considera muy probable que el número de casos aumente de forma significativa en España, por lo que habrá que ir “modificando las intervenciones sanitarias para adaptarlas a los cambios que se producen”, tal y como se viene haciendo desde el inicio de la epidemia en China a finales de 2019. “Las medidas que se adoptan no pueden ser las mismas si hay 10 casos que si hay 100”, recalca.

Lo más importante en estos momentos es que la población “no se alarme ni sature los servicios sanitarios si no tiene ningún síntoma”. Máxime, en un momento en el que la gripe aún se encuentra en plena temporada, afirma Pablo Barrero, médico adjunto de la sección de Enfermedades Infecciosas y Tropicales del Hospital La Paz-Carlos III, de Madrid, y profesor del Máster de Bioética de UNIR.

 

Certezas e incertidumbres

Hay muchos aspectos del nuevo coronavirus que todavía se desconocen, pero eso no significa que se haya perdido el control. Arranz comenta que “el número de casos está disminuyendo en China, donde también descienden los casos sospechosos y aumentan las altas hospitalarias”. En opinión del médico de familia, esto significa que, probablemente “la curva de transmisión del virus esté bajando en el foco principal”.

Imagen del coronavirus Mers-CoV obtenida mediante microscopía electrónica.

Sin embargo, al mismo tiempo se están produciendo brotes relevantes en otros lugares, como Corea del Sur e Italia. En Japón es previsible que aumente el número de casos tras el fin de la cuarentena y el desembarco de los pasajeros de un crucero en el que se han registrado más de 600 casos y 3 muertes.

El experto apunta que brotes como el de Italia “crean mucha alarma porque afectan a un número considerable de personas”. En este sentido, reconoce que podrían constituir “un indicio de que nos acercamos a una pandemia, en la que en todos los países se produce ya una transmisión mantenida”.

Lo cierto es que no se sabe cuándo acabará la epidemia. Si el SARS-CoV-2 tuviese un carácter estacional como el de la gripe, podría desaparecer con la subida de las temperaturas en primavera-verano. Pero es algo que todavía se desconoce. Además, hay otras variables que pueden influir en su continuidad.

No obstante, tal y como apunta Barrero, el frío “confiere mayor susceptibilidad a contraer todo tipo de infecciones”. Con la llegada del verano disminuiría, además de esa vulnerabilidad, la tendencia al “hacinamiento” en lugares cerrados propia del invierno.

10 Buenas Noticias sobre la epidemia (proporcionadas por un especialista en Microbiología) *

 

1. Sabemos de qué virus se trata

Los primeros casos de sida se describieron en junio de 1981 y se tardó más de dos años en identificar al virus causante de la enfermedad. Los primeros casos de neumonía severa se notificaron en China el 31 de diciembre de 2019 y para el día 7 de enero ya se había identificado el virus.

El genoma estuvo disponible el día 10. Ya sabemos que se trata de un nuevo coronavirus del grupo 2B, de la misma familia que el SARS, por lo que le hemos denominado SARSCoV2. La enfermedad se llama COVID19.

Está emparentado con coronavirus de murciélagos. Los análisis genéticos confirman que tiene un origen natural reciente (entre finales de noviembre y principios de diciembre) y que, aunque los virus viven mutando, su frecuencia de mutación no es muy alta.

 

2. Sabemos cómo detectarlo

Desde el 13 de enero está disponible para todo el mundo un ensayo de RT-PCR para detectar el virus.

En los últimos meses se han perfeccionado este tipo de pruebas y evaluado su sensibilidad y especificidad.

 

Viajantes en el aeropuerto de La Paz, Bolivia, se someten a pruebas para detectar coronovirusVarias pruebas se llevan a cabo para detectar quién puede ser portador del coronavirus. Foto: GETTY IMAGES

 

3. En China la situación está mejorando

Las fuertes medidas de control y aislamiento impuestas por China están dando sus frutos. Desde hace ya varias semanas, el número de casos diagnosticados disminuye cada día.

En otros países se está haciendo un seguimiento epidemiológico muy detallado. Los focos son muy concretos, lo que puede permitir controlarlos con mayor facilidad. Por ejemplo, en Corea del Sur y Singapur.

 

4. El 80% de los casos son leves

La enfermedad no causa síntomas o son leves en un 81% de los casos.

En el 14% restante puede causar neumonía grave y en un 5% puede llegar a ser crítica o incluso mortal.

 

5. La gente se cura

Una paciente curada de coronavirus es dada de alta en el hospital de Fangcang, en WuhanUna paciente curada de coronavirus es dada de alta en el hospital de Fangcang, en Wuhan. Foto: GETTY IMAGES

 

Los únicos datos que a veces se muestran en los medios de comunicación son el aumento del número de casos confirmados y el número de fallecimientos, pero la mayoría de la gente infectada se cura.

Hay 13 veces más pacientes curados que fallecidos, y la proporción va en aumento.

 

6. No afecta (casi) a los menores de edad

Sólo el 3% de los casos ocurre en menores de 20 años, y la mortalidad en menores de 40 años es sólo del 0,2%.

En menores los síntomas son tan leves que puede pasar desapercibido.

 

7. El virus se inactiva fácilmente

El virus puede ser inactivado de las superficies de forma eficaz con una solución de etanol (alcohol al 62-71 %), peróxido de hidrógeno (agua oxigenada al 0,5 %) o hipoclorito sódico (lejía al 0,1 %), en solo un minuto.

El lavado de manos frecuente con agua y jabón es la manera más eficaz de evitar el contagio.

Un hombre lavándose las manosLavarse bien las manos es la manera más eficaz de evitar el contagio. Foto: GETTY IMAGES

8. Ya hay más de 150 artículos científicos

Es el momento de la ciencia y la cooperación. En poco más de un mes ya se pueden consultar 164 artículos en PubMed sobre COVID19 o SARSCov2, además de otros tantos disponibles en los repositorios de artículos todavía no revisados por pares (pre-prints).

Son trabajos preliminares sobre vacunas, tratamientos, epidemiología, genética y filogenia, diagnóstico y aspectos clínicos.

Estos artículos están elaborados por cerca de 700 autores repartidos por todo el planeta. Es ciencia en común, compartida y en abierto. En 2003, cuando ocurrió lo del SARS, se tardó más de un año en obtener menos de la mitad de artículos.

Además, la mayoría de las revistas científicas han dejado en abierto sus fondos sobre los coronavirus.

 

9. Ya hay prototipos de vacunas

Nuestra capacidad de diseñar nuevas vacunas es espectacular. Ya hay más de ocho proyectos contra el nuevo coronavirus. Hay grupos que trabajan en proyectos de vacunas contra otros virus similares y ahora tratan de cambiar de virus.

Lo que puede alargar su desarrollo son todas las pruebas necesarias de toxicidad, efectos secundarios, seguridad, inmunogenicidad y eficacia en la protección. Por eso, se habla de varios meses u años, pero algunos prototipos ya están en marcha.

Por ejemplo, la vacuna mRNA-1273 de la empresa Moderna consiste en un fragmento de RNA mensajero que codifica para una proteína derivada de glicoproteína S de la superficie del coronavirus. Esta compañía tiene prototipos similares para otros virus.

Inovio Pharmaceuticals ha anunciado una vacuna sintética ADN para el nuevo coronavirus, INO-4800, basada también en el gen S de la superficie del virus. Por su parte, Sanofi, va a emplear su plataforma de expresión en baculovirus recombinantes para producir grandes cantidades del antígeno de superficie del nuevo coronavirus.

Un médico británico sostiene una placa Petri con bacteria infectada de coronavirusVarios laboratorios alrededor del mundo están trabajando sobre el desarrollo de una vacuna. Foto: GETTY IMAGES

 

Novavax es otra empresa biotecnológica que ha anunciado su trabajo con el coronavirus. Posee una tecnología para producir proteínas recombinantes que se ensamblan en nanopartículas y que, con un adyuvante propio, son potentes inmunógenos.

El grupo de vacunas de la Universidad de Queensland, en Australia, ha anunciado que ya está trabajando en un prototipo empleado la técnica denominada molecular clamp, una novedosa tecnología que consiste en crear moléculas quiméricas capaces de mantener la estructura tridimensional original del antígeno viral. Esto permite producir vacunas empleando el genoma del virus en un tiempo récord.

 

10. Hay más de 80 ensayos clínicos con antivirales en curso

Las vacunas son preventivas. Más importante aún son los posibles tratamientos de las personas que ya están enfermas. Ya hay más de 80 ensayos clínicos para analizar tratamientos contra el coronavirus. Se trata de antivirales que se han empleado para otras infecciones, que ya están aprobados y que sabemos que son seguros.

Uno de los que ya se ha ensayado en humanos es el remdesivir, un antiviral de amplio espectro, todavía en estudio, que ha sido ensayado contra el ebola y el SARS/MERS. Es un análogo de la adenosina que se incorpora en la cadena de ARN viral e inhibe su replicación.

Otro candidato es la cloroquina, un antimalárico que también tiene una potente actividad antiviral. Se sabe que bloquea la infección aumentando el pH del endosoma que se necesita para la fusión del virus con la célula, lo que inhibe su entrada. Se ha comprobado que este compuesto bloquea al nuevo coronavirus in vitro y ya se está empleando en pacientes a los que el virus ha causado neumonía.

Antiviral triazavirin
El antiviral triazavirin ha sido propuesto por investigadores de la Universidad Federal del Ural, Rusia, para tratar a los pacientes con coronavirus. Foto: GETTY IMAGES

 

Lopinavir y Ritonavir son dos inhibidores de las proteasas empleados como terapia antirretroviral que inhiben la maduración final del virus del sida. Como se ha comprobado que la proteasa del SARSCov2 es similar a la del VIH, ya se ha ensayado esta combinación en enfermos por el coronavirus.

Otros ensayos propuestos se basan en el uso del oseltamivir (un inhibidor de la neuraminidasa empleado contra el virus de la gripe), interferón-1b (proteína con función antiviral), antisueros de personas ya recuperadas y anticuerpos monoclonales para neutralizar el virus. Incluso se han sugerido nuevas terapias con sustancias inhibidoras, como la baricitinibina, seleccionadas mediante inteligencia artificial.

La pandemia de gripe de 1918 causó más de 25 millones de muertos en menos de 25 semanas. ¿Podría volver a ocurrir algo similar hoy en día? Como vemos, muy probablemente no. Nunca hemos estado mejor preparados para combatir una pandemia.

*Ignacio López-Goñi es catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, España y su artículo original apareció en The Conversation

 

Recudir contagio coronavirus

 

 

El virus del pánico y la desinformación es más preocupante

 

La falta de información y la desinformación dan alas al miedo en general y, en este caso concreto, al coronavirus. Pero hay algo más. Muchas personas siguen sintiendo miedo, o incluso pánico, tras recibir información clara y rigurosa; por ejemplo, emitida por el Ministerio de Sanidad o de la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Por qué?

José Ramón Ubieto, profesor de los Estudios de Psicología de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), explica que el miedo “es un fenómeno muy antiguo. Cada vez que hay una epidemia o un atentado terrorista surge el miedo, pero ahora la novedad respecto a otros momentos es la viralización a través de las redes sociales”

El aumento de la movilidad, es decir, lo que se conoce como globalización, y el tipo de discursos que se emplean para relatar las epidemias no contribuyen a calmar a la población. En esta situación, hay quien “puede agitar el miedo en beneficio propio; para cerrar fronteras con intereses comerciales o para frenar la inmigración, o bien para criminalizar a un colectivo al culparlo de terrorismo o de una epidemia”.

La cancelación del congreso Mobile en Barcelona, en un momento en el que todavía no se había registrado ningún brote como el de Italia en Europa, reveló el auge actual de dos fenómenos: por un lado, la creciente judicialización de la vida, de modo que, según el psicólogo “cualquier situación puede acabar siendo susceptible de una acción judicial, lo que lleva a una reacción defensiva”. Por otra parte, las empresas se mueven impulsadas por el “miedo al daño de la imagen corporativa”.

La tecnología añade “un elemento nuevo: la desinformación”. Ubieto expone que un estudio realizado en 2018 sobre la objetividad de las informaciones emitidas a través de redes sociales reveló que “el 40% eran falsas”. Y una investigación más reciente mostró que “más de 13.000 entradas sobre coronavirus en las redes sociales eran falsas”.

Finalmente, para completar el caldo de cultivo que fomenta el miedo, la credibilidad de los líderes, especialmente de los políticos, no vive su mejor momento. Por eso, muchas veces se da más crédito a un mensaje anónimo de Whatsapp que a una declaración de las autoridades sanitarias.

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Edición a la nota escrita por María Sánchez-Monge, publicada el 25 de Febrero de 2020, en el portal cuidateplus.marca.com

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