“La nostalgia de las pequeñas cosas”: cómo perderse para encontrarse

Obra seleccionada para el circuito internacional de joven dirección y dramaturgia México 2016, plantea, de una manera lúdica, poética y divertida, un asunto para nada fácil: conectarse con el pasado doloroso para liberarse de él.

Ofrecerá temporada hasta el 22 de julio en el Foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico.

Tras exitosas temporadas en el Teatro Carretera 45 y el Foro A Poco No, La nostalgia de las pequeñas cosas, ópera prima de Ángel Luna, se presentará únicamente durante cinco semanas en el Foro La Gruta hasta al 22 de julio, con funciones los sábados y domingos.

La obra nos invita, de manera lúdica y utilizando incluso argumentos científicos, a meditar y superar nuestras pérdidas personales a través de un gran cuestionamiento: si tuviéramos la posibilidad de ir a un lugar en el que pudiéramos encontrar lo que perdemos, ¿nos sentiríamos mejor?, ¿sería más llevadero?.

Fotos cortesía de Adahir Rodríguez Ángeles

Planteada en planos distintos; el mundo real, el desdoblamiento de cada personaje a manera de coro que se divide en cuatro voces y el mundo de la fantasía en el lugar de las cosas perdidas, esta puesta en escena hace reflexionar sobre lo que verdaderamente causa daño a nivel emocional, encontrando en cada caso la esperanza de retomar nuevos caminos.

“Perder algo significa trascender en la memoria”; “Toda pérdida comienza en un encuentro amoroso”; “La amnesia voluntaria nos llena los bolsillos de nostalgia”; son algunas de las certeras frases que se incluyen en el texto dramático de la obra, autoría de Ángel Luna, que finalmente plantea “no es tan malo estar perdido, perderse para encontrarse y adentrarse en esa isla de recuerdos tatuados en la memoria”.

 

 

Esta puesta en escena entrelaza tres historias con las que el espectador logra identificarse: la mujer sin nombre en busca del amor propio; Mario, que debe encontrar su identidad para poder avanzar; y Globo, un niño que perdió a su padre y anda en busca de él para conocer cuál es su origen. Los personajes se encuentran en un lugar onírico, un espacio donde un barquero llamado Glänzend da oportunidad de llegar a una isla de recuerdos, donde cada persona puede encontrar los fragmentos de su vida que, en algún momento y sin darse cuenta, dejaron ir, aunque fueran parte complementaria de su felicidad.

 

“Quería hablar de cómo la vida se detiene cuando se pierde a un amor… desde entonces a la fecha la obra se ha escrito y reescrito muchas veces, siendo esta la versión que más se ajustó a lo que pretendemos decir; nuestra forma de trabajo es plantear espacios sencillos, minimalistas, que el trabajo en escena siempre recaiga sobre el actor, así como buscar que la música tome un lugar importante en la puesta en escena”, comenta Ángel, quien además de dirigir, también es el creador de la música original, verdaderamente hermosa y muy ad hoc con la obra.

El excelente trabajo actoral está a cargo de Aldo Barhego, Gina Martí, Andrés Torres Orozco y Valeria Fabbri. Merece mencionarse también  la iluminación –sencilla pero muy eficaz– diseñada por Roberto Paredes, así como el dispositivo escénico –compuesto únicamente por 4 bancos de madera que se van acomodando de distintas maneras en cada una de las escenas–, realizado por Emilio Narváez; y finalmente, por supuesto, la producción de Sandra Narváez, que logra una trabajo “redondo”.

Fotos cortesía de Adahir Rodríguez Ángeles

La nostalgia de las pequeñas cosas se presentará los sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas, hasta el 22 de julio en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico. Los boletos tienen un costo de $200 y se pueden adquirir a través del sistema Ticketmaster y en la taquilla del Centro Cultural Helénico, ubicado en avenida Revolución 1500, col. Guadalupe Inn, en la CDMX.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *