La forma más sencilla de librarte del miedo

El miedo es un juicio que nunca está justificado.

Su presencia no significa nada, excepto que sirve para mostrarte que escribiste un guión tenebroso y que, como resultado de ello, tienes miedo. Pero no porque la cosa que temes tenga de por sí un significado temible.

 

Abrigar un propósito común es el único medio por el que la percepción puede estabilizarse, y por el que se le puede dar una sola interpretación al mundo y a todas las experiencias que se tienen en él. En ese propósito común, todo el mundo y todas las cosas que ves comparten el mismo juicio.

Ahora no tienes por qué juzgar, pues has aprendido que a todo se le ha dado el mismo significado, y te alegras de poder verlo por todas partes. Dicho significado no puede cambiar porque tu deseo es percibirlo en todas partes, inalterado por las circunstancias. Por lo tanto, se lo otorgas a todos los acontecimientos y dejas que ellos te ofrezcan estabilidad a ti.

Librarte de juzgar radica simplemente en esto: todas las cosas tienen el mismo propósito, el cual tú compartes con todo el mundo.

Y no hay nada en el mundo que pueda oponerse a ese propósito, pues es el propósito de todas las cosas y también el tuyo. Tener un mismo propósito pone fin a todas las ideas de sacrificio, las cuales no pueden sino atribuir un propósito para el que gana y otro para el que pierde. Sin esta idea no podría haber pensamientos de sacrificio. Y es esta idea de que puede haber diferentes objetivos lo que hace que la percepción oscile y el significado cambie. Con un objetivo unificado esto se vuelve imposible, pues tu conformidad hace que la interpretación sea estable y duradera.

Todo sacrificio supone la pérdida de tu capacidad de ver la conexión que hay entre todos los acontecimientos. Pues si se observan por separado no tienen ningún significado, ya que les falta la luz bajo la cual se pueden ver y comprender. Y así, carecen de propósito y no se puede entender cuál es su finalidad.

Ningún pensamiento de pérdida significa nada.

Es parte de un guión disparatado, que no puede ser interpretado de manera que tenga sentido. Siempre será ininteligible. Esto no es comunicación. Tus sombríos sueños no son más que los absurdos guiones que escribes por tu cuenta mientras duermes.

No trates de encontrar significado en sueños de separación. Sólo los sueños de perdón {de corrección} se pueden compartir.

No hagas interpretaciones desde una perspectiva de soledad, pues lo que veas no tendrá ningún significado, y lo que representa cambiará. Y tú creerás que el mundo es un lugar incierto, por el que caminas en peligro, lleno de incertidumbre.

Son únicamente tus interpretaciones las que carecen de estabilidad, pues no están en armonía con lo que realmente eres. Es éste un estado tan peligroso en apariencia, que es imposible que no surja el temor.

No sigas por ese camino. Tenemos un solo Intérprete {el Espíritu, que siempre es Santo}. Y a través del uso que Él hace de los símbolos nos unimos, y así, todos ellos tienen el mismo significado para todos nosotros.

Nuestro idioma común nos permite hablar con todos, y entender con ellos que el perdón {la corrección de nuestro error fundamental de creernos separados} se nos ha otorgado a todos, y que, por lo tanto, podemos comunicarnos nuevamente.

(* Extracto -con añadiduras entre corchetes- de la Sección VII del Capítulo 30, Páginas 722 a la 724, del Libro de Texto de UN CURSO DE MILAGROS)

 

Si quieres saber cuál es este único propósito que tiene el mundo realmente, puedes visitar nuestra página en Facebook Un Curso de Milagros diario . Ahí se comparte diariamente la Lección Teórica, junto con el Ejercicio del día de UN CURSO DE MILAGROS, libro del que fue extraído el presente texto. Este libro proporciona entrenamiento mental en psicología espiritual o espiritualidad práctica, y es editado por la Fundación para la Paz Interna.

 

 

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