Jamás he estado tan contenta de ser contradecida

Carmen Aristegui le ha llamado “la feria de los insólitos”…

Y es que sí, lo que está sucediendo en el país es sorpresivamente insólito.

Desde el reconocimiento casi inmediato y sin aspavientos de Anaya y Meade, los candidatos contendientes por el PAN y el PRI.

Luego la reunión “cordial” –así lo dijo AMLO–, con EPN… “hablamos de TLCAN, NAIM, Reforma Energética, presupuesto y seguridad”, añadió.

Y la felicitación de Trump, quien al menos pareció realmente interesado, y hasta ansioso, por trabajar con el nuevo gobierno de México.

Y hoy los principales empresarios del país reconociendo la victoria de López Obrador y alistándose para trabajar en coordinación con el siguiente gobierno…

Honestamente yo tenía mis serias dudas. Y no era para menos.

No pude votar.

Igual como los miles que el Domingo acudimos a una Casilla Especial aquí en CDMX y nos topamos con la enojosa sorpresa de que no había boletas.

Se habían terminado incluso antes de que abrieran las casillas.

Y entonces miles arremolinados, exigiendo su derecho a votar, ante un portón cerrado que permaneció así hasta casi las 6 de la tarde, cuando se supone ya era hora del cierre.

“Fraude” era la palabra que más se escuchaba de la boca de los ahí amontonados, seguida de numerosas historias de quienes ya habían peregrinado por todas las otras Casillas Especiales y el resultado era el mismo: ya no hay boletas.

Y entonces claro que me entró el sospechosismo. El mismo que ahí imperaba.

Pero afortunadamente, para mí y para tod@s, todo quedó en eso: pura sospecha.

Que luego se convirtió en una cadena de agradables y agradecibles sorpresas insólitas.

Incluyendo la histórica integración en materia de paridad de género en el Congreso donde, de acuerdo con los resultados del PREP, la Cámara de Diputados podría quedar conformada por 245 mujeres y 254 hombres; mientras en el Senado, 32-32 de mayoría relativa.

Digno preámbulo al hecho, también histórico, de que por fin tendremos una primera dama con alto nivel académico, y por si fuera poco, humanista: es nada más y nada menos que Doctorada en Letras.

En fin, este tipo de contrariedades sí que son verdaderamente bienvenidas.

Ojalá que vengan muchas más, para poder congratularme de ser testigo de lo que parecía imposible.

Y para continuar con el ánimo de volver a participar en un gobierno que, cuando menos hasta ahorita, invita y motiva a la participación.

Así sea.

Alma Delia Martínez Cobián

Jueves 5 de Julio, en CDMX

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