El beso de la Maguana se presentó en Tijuana

Una novela de amor antirosa, escrita por Pedro Méndez Estrada, y publicada, en su segunda edición, por La Tilde Editorial, en conjunto con BC Ediciones.

Ahora incluye un glosario de términos “de las calles”, así como una Elegía a propósito del reciente fallecimiento de la Maguana, conocida indigente de la ciudad de Tijuana.

Apuntes para una presentación del libro, el Sábado 21 de Julio, por su autor, Pedro Méndez Estrada:

El beso de la Maguana es un libro hecho de una agenda arrumbada, es una multitud de historias que tuve que contar en forma urgente, por eso es tan corta; historias que me habrían ahogado el alma si las mantenía guardadas.

Es también la desmitificación del amor color de rosa, es una novela de amor antirosa. Es la expresión no sólo del derecho al amor, sino del ejercicio del amor en aquellos segmentos urbanos que a pesar de ser notorios y notables hemos transformado en invisibles.

Allí están cientos de personas viviendo en las calles y nuestra reacción comúnmente es no notarlos. Es una decisión no notarlos porque nuestra vida, nuestra persona y nuestros problemas son más importantes que su hambre, su frío, su cruda, su malilla o sus ganas de amar. Son víctimas no solo del desprecio social, sino incluso de la persecución y el homicidio institucional.

Yo lo contaba o me condenaba a morir agobiado por esa carga. Mi familia conocía girones de estas historias que les contaba. Ellos me animaron cuando les enseñé el primer borrador.

La novela empieza cuando un subempleado encuentra en la basura el manuscrito de una novela donde el protagonista, Josué Sánchez, alias El Mulo, crece en la zona norte distribuyendo droga desde su infancia. Se hace ladrón y adicto, presidiario desde antes de su edad adulta, y llega un momento en que revisa su vida mientras está en las celdas de castigo; allí recuerda un beso que le robó la Maguana, una conocida indigente de la ciudad.

A través de la sencilla anécdota del beso, vamos a conocer la vida dura de los niños de la calle, los indigentes del Bordo y la perversión del poder gubernamental.

¿Por qué recurrí al ardid de relatar haber hallado el manuscrito de la novela en la basura? Porque la basura es una revelación. De una persona, su basura nos revela lo que es esa persona. Qué usa, qué desecha, que consume, que ama y qué desprecia.

También la basura de una ciudad nos demuestra la clase de sociedad que la habita y el tipo de autoridades e instituciones que la componen.

Y cuando el conglomerado, la urbe, desecha personas, quizás podríamos pensar que la ciudad está deshaciéndose de una parte de sí misma y tenemos que preguntarnos por qué.

Todas las historias personales que componen El Beso de la Maguana son historias dolorosas pero que encierran la belleza del alma humana. ¿Pero por qué estas almas han sido tiradas a la basura? Se trata de una indigente, de un boxeador, de un grupo de niños callejeros tremendamente inteligentes y libres, un grupo de niñas iguales; se trata también de la masa de migrantes que se han quedado varados en el bordo del Río Tijuana, en las drogas, o en el alcohol, o en la indigencia o en el síndrome del migrante.

Esa es la basura que simbólicamente recoge este  hombre que encuentra la novela, un trabajador subempleado, que no pertenece a la “planta laboral” formal, alguien prescindible, uno del montón, una persona desechable.

Entonces me vuelvo a preguntar, ¿por qué la sociedad, por qué la ciudad, por qué la organización humana de esta ciudad tira a la basura a sus niños, a sus mujeres y a sus hombres? ¿Acaso porque ya no sirven? ¡No! Porque han sido usados igual que los envases y bolsas de plástico para fines específicos y ahora no son rentables. Porque es una sociedad no humanista sino utilitaria, capitalista, codiciosa.

Pero el grito que contiene El beso de la Maguana es precisamente un mentís a lo que el Estado mexicano y sus gobiernos estatales y municipales, así como sus pandillas de capitalistas lenones y tahúres quieren hacernos creer que somos.

La Maguana, el Gato, Josué, las pandillas de niños de la Santa Cecilia y del mercadito, las niñas floristas, los homies del bordo se levantan aquí para establecerse como personas reales, dueñas de un alma y una voluntad llena de sueños, de esfuerzo, de amor, llenas de vida.

Esta historia intenta revelar que entre los marginados hay un lugar intocable para amar y que quienes están al frente de la sociedad han corrompido la esencia misma del ser humano precisamente en el acto de desechar seres humanos. Allí emprendemos la polémica. Este es el momento en el que los argumentos del poder, de la “Tijuana bonita”, se vuelven contra ellos, contra los perpetradores de la barbarie.

¿Y todas estas historias tan dramáticas podrán confortar al lector? Esa es mi gran apuesta. Conmover y confortar.

Usé el lenguaje de las calles sin abusar de él. Yo creo que se entienden algunos términos por el contexto, pero según me han dicho amigos en otras latitudes, no todos los términos se entienden.

¿Qué es una cura, un frajo, una jaina, un chirujo, un chacaleo, un homie, unos calcos? Probablemente aquí lo sepamos casi todos, pero amigos de otras latitudes me han dicho que no lo entienden muy bien. Por eso en esta segunda edición incluimos un glosario de términos.

Cuando lo estábamos haciendo, la Maguana se nos adelantó en el camino sin retorno. Por eso también agregué la Elegía de primavera… que habla por sí misma.

La novela El Beso de la Maguana, segunda edición, fue presentada el pasado 21 de Julio en El Grafógrafo, libros y café, del Pasaje Rodríguez, en Avenida Revolución, entre 3ra y 4ta, en Tijuana. AHÍ MISMO SE PUEDE ADQUIRIR EL LIBRO. Y para conocer otros puntos de venta, pueden visitar @latildeeditorial en Facebook.

 

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