Ciencia ¿ficción? en el Festival Universitario de Teatro de la UABC 2019

Sin el apoyo de un programa de mano –porque este año el presupuesto ya no alcanzó para eso, según me dijeron– y en una sala a medio llenar por un público de jóvenes estudiantes –supongo que de la carrera de Teatro– de la Universidad Autónoma de Baja California, me dispongo a ver “Ejecutor 14”.

 

Días antes había buscado por Internet información de todo el Festival, y lo único que encontré –vigente– fue un JPG con el Programa de Presentaciones de este año.

Y es que, asistiendo al Teatro del CECUT el Viernes 17 a la función de “Hermanas”, protagonizada por Arcelia Ramírez, y con la dirección de Hugo Arrevillaga, “de pasadita” me enteré que el FUTUABC estaba por comenzar, y que de nuevo iba a contar con la participación de la Compañía Nacional de Teatro, esta vez presentándose en la gran Sala de Espectáculos del Centro Cultural Tijuana con la puesta en escena de “La lengua en pedazos” –sobre la vida de Santa Teresa, según investigué– el Domingo 18 a las 7 pm.

Desafortunadamente no pude acudir. La persistente lluvia que desde que llegué a Tijuana –el 15 de Mayo– se desató, no le sentaba nada bien al problema en mis fosas nasales importado desde CDMX, donde los incendios forestales provocaron una contingencia ambiental extra-ordinaria…

Mientras allá siguen “chamuscándose”, acá Tláloc está imponiendo su presencia a punto casi de comenzar el Verano… cosas del “futuro que ya nos alcanzó”, y que entre tod@s hemos forjado.

Y justo sobre ese “futuro” presente desde hace mucho trata “Ejecutor 14”.

Yo asistí simplemente porque en ese escueto Programa de Presentaciones leí que la obra en cuestión la montaría TEATRO SIN PAREDES, compañía asentada en CDMX y liderada por el franco-mexicano David Psalmon, director, dramaturgo, maestro, y editor del sello editorial homónimo –donde no nada más publican las obras de la propia compañía, sino las de otros autores–.

De David ya había visto “Los náufragos”, un agudo cuestionamiento sobre aquello que se etiqueta como locura; “Los hambrientos”, acerca del maquiavélico poder de la industria alimentaria para mantenernos como consumidores desechables y de esa manera perpetuar un sistema basado precisamente en el consumismo voraz; y más recientemente y acá en Tijuana, “Last man standing”, parábola escénica de las peleas cotidianas a las que nos somete este sistema, y donde la única meta pareciera ser mantenerse de pie a pesar de los golpes, las caídas y los knockouts constantes…

 

TEATRO SIN PAREDES fue el “anzuelo”.

Aunque me llamó la atención que en el Programa decía que la compañía es de “Sonora-CDMX”…

Cuestión que al finalizar el actor aclaró, pues resultó que, aunque nació en Mexicali, vivió muchos años en Sonora, y de ahí su conexión con esta región noroeste del país.

Compartió también que con esta función estaba celebrando 20 años de dedicarse “al bello arte del Teatro”, luego de haber comenzado hablando sobre la importancia de una obra que aborda, desde la ficción, el tema de la guerra, y más en lo general, la violencia, presente en muchas partes y desde hace mucho tiempo.

Un solo personaje sobre el escenario se echa a cuestas la misión de mostrarnos el miedo, la soledad, y el dolor del odio heredado, atesorado y multiplicado ancestralmente, como si de algo verdaderamente valioso se tratara.

 

Nos muestra el absurdo, uno de tantos, que nos mantiene hundidos en el pantano del mal.

 

Paradójicamente, tristemente, los jóvenes estudiantes no hablan de esto mientras se retiran del Teatro de la UABC… hablan de lograr tener la musculatura del actor, que efectivamente recuerda a alguno de los superhéroes de película… de esos que luchan contra la violencia…. justamente ejerciéndola.

 

Tampoco hablan de su lenguaje, desprovisto de las groserías y las muletillas que ahora predominan y dominan en la manera de hablar de los jóvenes, aunque el personaje tendría la excusa de ser un soldado en medio del campo de batalla…

 

Entonces por supuesto tampoco hablan del “desastre climático” futurizado desde hace años, y provocado por la “guerra contra la naturaleza” –la externa y la interna– en la que tod@s estamos participando… con la imbecilidad consumista que obedecemos, unos más otros menos, y que lleva a desechar los montones de plásticos desechables que a diario se compran compulsivamente, y con los cuales estamos construyendo nuestra propia tumba, personal y colectiva…

 

Justo como en el mundo de este monólogo disfrazado de futurismo... donde el personaje lucha contra los “enemigos” a quienes le han enseñado a odiar y cuyo nombre repite hipnotizado, idiotizado, incapaz de darse cuenta que los verdaderos enemigos son precisamente quienes le han tatuado en la consciencia la idea del odio y de la lucha como gesto “heroico”.

El enemigo está en cada uno de nosotros. Y no necesitamos luchar contra él para combatirlo. Simplemente dejar de combatir. Recuperar la cordura. Abandonar el campo de batalla. Abandonar el sistema. Justamente.

 

Justo es lo que pienso mientras abandono el Teatro de la UABC, y vuelvo a la llovizna y el intenso frío en plena primavera…

 

Y a la mañana siguiente…

 

Como una de esas tantas “casualidades” que a menudo se me presentan, recibo el Boletín con la noticia de que hoy saldrá el Trailer oficial del nuevo capítulo de la saga TERMINATOR, con el retorno de los “héroes” originales: Arnold Schwarzenegger, y Linda Hamilton como “Sarah Connor”…

 

 

 

 

 

Por Alma Delia Martínez Cobián, directora-fundadora de Bitácora Cultural MX 

 

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