CDMX, Donde los mundos colapsan, y donde Adrián Vázquez está triunfando

El tijuanense que se fue a Veracruz a licenciarse en Teatro, y que desde el 2012 hizo de Ciudad de México su trinchera permanente, ahora está cosechando con más fuerza todos los frutos.

Este Martes 11 de Septiembre regresó a Tijuana para presentar “Donde los mundos colapsan”, su nueva obra, su nueva genialidad, esta vez de la mano de dos brillantes actores: Silvia Navarro y Osvaldo Benavides.

 

“Confieso que a Silvia no la conocía realmente. No sabía que era tan famosa”, me dice por teléfono. Él nada más tenía presente el hecho de que fue dirigida por “monstruos” de la escena teatral como Héctor Mendoza y David Olguín.

“Silvia fue la que provocó todo este colapso”, me explica. “Un día de febrero me llamó diciéndome que había visto mi trabajo en Dos para el camino, que le había encantado y que quería trabajar conmigo”.

Así de sencillo.

Así de sencillo surgió la co-incidencia que meses después se convertiría en una nueva producción teatral, a la que se unió Osvaldo Benavides.

“A Osvaldo ya lo conocía porque habíamos trabajado juntos en una obra, y sabía de su gran desempeño y compromiso”.

El resto es historia, una historia que culminó con el exitoso estreno de “Donde los mundos colapsan” el pasado 10 de Agosto en el Teatro López Tarso, donde permanece en temporada.

Desde entonces, la obra ha estado girando por el país, recibiendo la acogedora respuesta del público, con ovaciones de pie como la que les brindaron este Martes 11 de Septiembre en la Sala de Espectáculos del Centro Cultural Tijuana (CECUT), en dos funciones casi abarrotadas.

Así, con ovación de pie, el público celebró esta singular historia de amor en donde Valeria, “la mujer de furia” (Silvia Navarro), y Richard, “el muchacho con las premoniciones” (Osvaldo Benavides), van encontrándose en diferentes momentos de su vida, y de la historia del México contemporáneo que, de manera fascinante, va desenvolviéndose y envolviéndolos para finalmente colapsar literalmente en la capital del país, en el centro, en el corazón de la bestia donde finalmente se reúnen.

Así, el público de esta frontera pudo ver la historia de los dos protagonistas desenvolverse y ser envuelta por acontecimientos históricos como el Mitin en Veracruz durante la campaña de Cuauhtémoc Cérdenas que terminó en tragedia, o la demolición del Estadio Kingdome en Seattle en el 2000, el Huracán Diana de 1990, el Terremoto en San Francisco en 1989, y los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Ambas “historias” -la interna y la externa- suceden en el escenario simultáneamente, en una especie de cápsula elíptica giratoria que hace las veces de túnel del tiempo, pero siempre provocando un verdadero tobogán de emociones para finalmente llegar al clímax, donde todo colapsa.

“Es una comedia onírica y conmovedora que nos lleva por la vida de sus protagonistas, donde ‘la casualidad’ de los eventos van postergando este encuentro como una broma o una rebeldía del destino”, se lee en la sinopsis de la obra.

“Voy escribiendo los textos mientras voy trabajando. De hecho la escena final llegó diez días antes del estreno. Esta ansiedad que genera el no tener el final, el no conocer toda la historia y menos en qué termina, es uno de los motores principales que propongo al actor, tener siempre esta incertidumbre”, comenta Adrián.

Osvaldo opina que “es una historia de amor entrañable, el relato de estas dos personas y todo lo que tienen que pasar para encontrarse; es una historia con mucho humor y toca un tema que nos llega muy al corazón”.

“La obra trata de dos seres que están conectados desde el principio de los tiempos, llegaron al mundo el mismo día, a la misma hora, parte de la misma estrella; es una divertida obra de sueños y esperanza”, señala por su parte la protagonista.

Pero la última palabra la tiene, como siempre, el público.

Precisamente el público reunido en el CECUT la noche del martes 11 de Septiembre -fecha en la que se rememora cuando las Torres Gemelas de Nueva York colapsaron-, le brindó a esta singular y conmovedora comedia romántica escrita y dirigida por Adrián Vázquez, y protagonizada por Silvia Navarro y Osvaldo Benavides, la máxima muestra de aprecio: una ovación de pie.

Enhorabuena para Adrián, Silvia, Osvaldo y todos los involucrados. (Alma Delia Martínez Cobián, Bitácora Cultural MX) 

 

 

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